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Un argentino becado en Hollywood: “Me convertí en el tercero en entrar”

Publicado el dia 06/12/2019 a las 15h41min
Tomás Gómez Bustillo es director de cine y dejó todo para conquistar a la industria más importante del mundo. “Vendí todo lo que tenía en Buenos Aires y me mudé a Los Ángeles”.

La meca del cine occidental es uno de los puntos que los cinéfilos sueñan con conquistar, pero no todos logran llegar desde el país más austral del mundo. Solo 3 argentinos pudieron estudiar en la academia de cine más prestigiosa y trabajar en la codiciada industria.

“El sueño de Hollywood convive con una competencia que es, a veces, demasiado feroz”, relató Tomás Gómez Bustillo, el último de los tres compatriotas recibidos en el American Film Institute de Los Ángeles.

 

Un argentino becado en Hollywood: “Me convertí en el tercero en entrar” - Imagen

 

  • ¿Cómo llegaste a Hollywood?

Creo que estudiar cine en Hollywood siempre fue como un sueño adolescente, de esos que parecen imposibles. En Argentina estaba haciendo cortos y publicidad, hace un par de años, y en aquel entonces empecé a averiguar sobre posgrados en dirección de cine. Prácticamente sin opciones en Argentina, se me ocurrió si existían en Los Ángeles. En las listas de las mejores escuelas de cine, siempre aparecía AFI. Además, varios de mis ídolos como Terrence Malick, David Lynch, Darren Arronofsky, todos habían pasado por ahí. Lo que me aterraba era la cantidad de plata que costaba y lo difícil que era entrar.

Después de mucho trabajo aplicando, me eligieron entre los miles de candidatos y encima me becaron. Me convertí en el tercer argentino en entrar en el programa de dirección, al cual entran menos de 30 por año. Vendí todo lo que tenía en Buenos Aires y me mudé a Los Ángeles.

  • ¿Qué tiene de diferente de estudiar en Argentina?

La locura de estudiar en esta escuela es que tenés profesores que dirigen las series que mirás en Netflix, o personas que dan clases magistrales como Quentin Tarantino, Martin Scorsese, Patty Jenkins, Guillermo del Toro, Sofía Coppola y los nombres siguen y siguen. 

Siento que aprendí herramientas de dirección y escritura que hubiera tardado una década en aprender en otro lado. 

  • ¿Cómo se considera al cine argentino en Hollywood?

La verdad es que el cine argentino es poco conocido en Los Ángeles. Tenés, por un lado, películas que son conocidas y que incluso estudiamos en AFI, como Relatos SalvajesEl Secreto de sus Ojos o La Ciénaga, pero más allá de eso, la industria hollywoodense es media ignorante del cine internacional.

Nuestro cine siempre fue y será riquísimo en historias originales, voces apasionadas y formas nuevas. Lo que yo veo es que existen dos tipos: el de las películas taquilleras, que a veces subestima al público y se vuelve medio superficial, y el cine de autor, que es súper elocuente y atrevido, reconocido mundialmente, pero que, en Argentina, tiene poquísimos espectadores.

Creo que lo que hace falta son más películas innovadoras y audaces a nivel artístico, pero que al mismo tiempo pueden retener la atención y el interés del público masivo más allá de los primeros diez minutos. 

 

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Tras la experiencia académica, Gómez Bustillo comenzó a innovar en nuevos formatos audiovisuales. “Se puede hacer cine para redes sociales. La gente quiere ver algo más que lo mismo de siempre. El formato corto se adapta para otro tipo de historias. Quizás no es cine propiamente dicho, pero no sé qué otro nombre le pondría”. 

En ese contexto, creó Museum y eligió describirlo como “un delirio que se me ocurrió después de pasarme demasiadas horas viendo cosas inútiles en Instagram”. “Ya me había podrido de ver tantas selfies y fotos de gente más cool que yo, que empecé a preguntarme si alguien podría utilizar la plataforma para conectar de otra manera. Museum nació entonces como un Museo virtual de historias. Cada post es un cortometraje de un minuto, basado en relatos compartidos por seguidores de la página en comentarios o por mensaje directo, sobre momentos en los cuales algo fantástico irrumpió en tu cotidianidad. Entonces la idea es que compartas tus historias con la cuenta, y después nosotros elegimos siete de esas historias, las filmamos como siete cortos y creamos una nueva exhibición en el Museo. Es el archivo público de nuestras historias colectivas, de bizarras a absurdas, a veces escalofriantes, otras sencillas y pacíficas”. Un museo de la generación millenial.

 
Fuente: mundotkm.com

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